DOLCE VITA HISTORIA

DOLCE VITA es un proyecto ideado para complacer esa necesidad de un lugar artístico, de relajación y cultura en el cual las personas podrán llegar para: sea conseguir un libro, tomarse un buen café entre amigos, ver una exposición de arte de artistas nacionales, obtener algunos objetos artísticos que se tendrán a la venta entre muchos otros.

Este proyecto es único en la región, y llega de manera oportuna pues no existe en el área un lugar de talle Artístico y Bohemio, para aquellas personas amantes de la buena lectura y del arte. Este será un vacío que llenaremos en esas personas, que así parezcan pocas, cuentan y cada vez crece más la industria artística y cultural en el país.


lunes, 19 de julio de 2010

ENTREVISTA A OLGA SINCLAIR POR EQUIPO DE DOLCE VITA











DISFRUTEN DE NUESTRA ENTREVISTA A LA RECONOCIDA PINTORA PANAMEÑA OLGA SINCLAIR.







FIEL AL ARTE.



Entrevista a Olga Sinclair, fiel al arte



Olguita Sinclair (Panamá, 1957) tiene sueños y metas que la ayudan a seguir en un oficio pictórico en el que lleva 35 años de éxitos. Ha realizado exposiciones individuales en México DF, Washington, Miami, Madrid, Londres, Amsterdam, Yakarta, Caracas, Bogotá y Florencia.
No ha perdido su capacidad de buscar nuevos senderos creativos, un ejemplo es su llegada en el 2007 a la escultura en bronce. Aunque ha vivido en tres continentes, el hogar suyo, de sus hijas Natasha y Suzanna y de su esposo Hans, es este Panamá que adora. ¿Su secreto? Disciplina, humildad, el amor de su familia y fe en Dios.

DOLCE VITA: ¿Cómo se logra ser fiel al arte?
Olga: Gracias al aspecto espiritual. Los artistas a veces no le dan mucha importancia a la parte espiritual porque piensan que en el proceso creativo priva solo lo intelectual. A mí lo que me llena es mi fe cristiana y el amor por y de mi familia.
DV: ¿De qué se alimenta tu pasión por la pintura?
Olga: Está nutrida por una fuente inagotable como es Dios. Ahora las cosas se basan en la superficialidad de la vida actual y en el consumismo. Ahora los jóvenes creadores encuentran más nutrientes en el mundo cibernético y se van confundiendo porque no tienen una base sólida. Al final caen agotados. A mi estudio llegan jóvenes artistas que tienen dos o tres años produciendo y me dicen que ya lo han dicho todo.Pinturas de Olga Sinclair
DV: ¿Qué les aconsejas?
Olga: Les digo que no se dejen llevar por el placer de la bohemia y de los tragos, pues cuando pasa la resaca y las vanalidades, te encuentras vacío en un estudio. Y esa fe y ese conocimiento no tienen que comenzar con la palabra Dios, aunque en mi caso es así, ya que puedes encontrarlo en los misterios del universo. Debes tener fe en ti mismo y estar en constante búsqueda y no quedarte estancando. Daniel: Un ejemplo para ti es tu padre, el maestro Alfredo Sinclair.
Olga: Por supuesto, mi papá a sus 93 años todavía me dice: 'Hay Olguita, tengo unas ideas que me encantan, pero qué lástima porque no sé si pueda hacerlas porque son formatos grandes y no sé si me va a dar el cuerpo para hacerlo. Soy un joven atrapado en el cuerpo de un anciano'. Allí te das cuenta que el espíritu lleno siempre va a estar joven. Mírame a mí, después de vieja me voy a ir por el abstracto. Daniel: ¿Cómo te llevas con el título de artista consagrada?Olga: Yo me siento como una pintora de 25 años, porque recién ahora siento que estoy aprendiendo a pintar y que estoy tomando la mano de lo que siempre quise decir y no sabía cómo hacerlo. Es un largo caminar para lograr lo que uno espera de sí mismo. Para mí es un honor ser considera consagrada, pero a veces deja de ser un reto porque falta más juventud que sea atrevida y no tenga miedo de equivocarse. Debemos vivir del ensayo y del error, pues el 10% es talento y el resto es práctica y práctica. Pero me siento bien porque hay que reconocer que Panamá es medio machista, y que seamos ciertas mujeres las que estamos ayudando a echar para adelante el país, me encanta. Somos por fin escuchadas.



Pinturas de Olga Sinclair
DV: Desde tu experiencia, ¿qué representa en Panamá ser artista?Olga: Tiene un papel importante para los procesos de la sociedad. Es necesario tener una figura como la nuestra, pues toda sociedad requiere de un pintor, un poeta, un diseñador gráfico, etc. Aunque en Panamá todavía no tenemos el caudal cultural que hay en otros países, donde ser un pintor es algo wao. Debe ser maravilloso, y sin quitarle méritos a mi Panamá. Todavía nos falta mucho por trabajar. Vamos bien, hay muchos que están haciendo cosas, pero desafortunadamente algunos vienen con formulistas que han visto en bienales de arte del extranjero y todos lo sabemos. Hay que volver a la Academia, aunque hay quien lo ve como algo obsoleto, pero eso es lo que sostuvo a los grandes maestros como Da Vinci, Velázquez y Goya.
DV: ¿Cuáles son las fortalezas y las debilidades de la cultura en Panamá?
Olga: Su fortaleza es que somos un país joven en el que está todo por hacer. Solo hemos creado una pequeña plataforma de lanzamiento. La debilidad es el hecho que nuestros gobiernos y nuestros políticos no han tomado conciencia elevada de que las artes son importantes para el desarrollo. Hasta que no entiendan eso, Panamá siempre tendrá esa patita coja que no la dejará a puntar a otro nivel. Las escuelas de arte, con el perdón del caso, no tienen los niveles académicos que deben tener, ni en la práctica, ni en la parte estética ni filosófica. Hay un vacío también en los programas culturales en las escuelas, pues las artes fueron sacadas del pensum académico.
DV: ¿Es necesario el equilibrio entre calidad y rentabilidad?
Olga: Sí, porque la calidad no se puede transar, pues es lo que legítima tu obra. La persona invierte en ti si ve que tus niveles de calidad son constantes, porque sabes que eres un creador serio, pero si esa calidad se divorcia de la realidad de la vida, que significa que esto te ayuda a comer, entonces estamos hablando de un soñar decimonónico que no tendría cabida en este mundo. Tampoco queremos ni debemos vender nuestra alma al diablo. Debes estar atenta de con quién vas a participar en una exposición o en qué sitio vas a exponer. Es como un juego de ajedrez, es saber mercadear tu obra en la forma y situación correcta, allí debes ser empresario más que artista. Es una combinación sutil, pero al final es la única combinación posible.Pinturas de Olga Sinclair
DV: ¿Qué te lleva a la escultura en bronce?
Olga: Fue fácil. Mi obra siempre ha tenido volumetría. Cuando en el 2002 expuse en la galería de Aurelio Stefanini, unos críticos en Florencia me lo recordaron y fue la primera vez que me plantee esa posibilidad. Por otro lado, hace un año le comenté a un amigo mi sueño de dar este paso y me fui a estudiar a México. Fue una experiencia increíble. Solo tenía una idea base y en el camino se fue elaborando el resto, los años de pintora me fueron ayudando a visualizar las esculturas. El proceso es complejo, pero hice mis figuras, mis moldes, mis texturas y colores y en un taller se encargaron del modelado y la fundición. Daniel: ¿Te atrae llevar la escultura a escalas mayores?
Olga: Me gustaría. Eso sería un reto. A Panamá le falta presencia de arte urbano. En esta ciudad todo es edificio y carreteras y un par de esculturas muy malas, con todo respeto. Nos faltan fuentes y obeliscos que conmemoren a los próceres o una fecha histórica. Mi sueño es poner esculturas mías a la salida del Aeropuerto de Tocumen, en el Corredor Sur y en la entrada de San Miguelito. Estoy buscando a personas que me ayuden a que esto sea posible en un futuro cercano.Daniel:¿Cómo hacer para descentralizar el arte?
Olga: Llevar muestras itinerantes a los pueblos del país y darles charlas a la gente. Eso no tiene muchas complicaciones. Hay que hacer cosas. Esa es la diferencia
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